busca horizontes ficticios,
en el borde discontinuo,
de esa línea que separa,
su copa de cristal de bohemia,
del sabor burdeos de un buen vino.
Sabe que se le ha escapado,
un te quiero contenido,
en el rojo de la espuma,
de un beso tinto escondido,
entre barricas de roble,
de bodegas de cariño.
Quiere beberlo sin prisa,
pero el aroma le apremia,
no podrá pasar más días,
sin que su sangre se beba,
el dulzor de aquella uva,
que en su deseo fermenta.
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