jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Dios!, cómo me gustaba...

Como me gustaba quererle, 
aquella sensación tan limpia, 
tan nueva, tan llana, 
sin un ápice de nadie, 
sin saber ninguna historia, 
sin contexto, sin memoria, 
ajena, aislada,
libre de toda carga, 
un sentimiento primo, 
él y yo,
sin un juicio de valores 
a la espalda, 
sin pérdidas ni beneficios. 

Y que me apretara fuerte, 

con rabia de mantequilla,
abrazados a una fuente, 
de amor sin alevosía, 
y dar a conocerme, 
clara, sincera, 
sin rodeos, 
sin una salida de pista, 
y entenderle, 
y creerle,  
y besarle, franco, nítido
sin ningún influjo externo, 
sentir grande, desde dentro,
¡Dios!, como me gustaba. 

Corazón en jaula

Preferiste dejar telarañas en el marco de tus ventanas,
y levantar hilos de seda,
y ponerle barrotes blancos a tu jaula.

No querías peinar la tierra si la lluvia amenazaba,
ni hacer el camino de vuelta, pisando en tierra mojada,
ni apoyar el hombro sobre espaldas muy estrechas,
ni acostarte de costado para no doblar tus promesas.

Dijiste que agarrara mis modales, que soltara los grilletes,
y que el cuenta verdades,
no siempre es el más valiente.

Me repetiste mil veces, y por fin logré entenderte,  
que las nubes nunca huelen al perfume que tú quieres,
y que la sed no se engaña con sorbos de agua caliente,
y que no se cruzan mares sobre cáscaras de nueces.

Me enseñaste a no arrancarme las canas, esos filos de navajas,
que se cruzan con el tiempo y,
no se quedan clavadas.

Pobre corazón en jaula, me advertiste que no te bañara en dulzura,
que el azúcar nunca tapa agujeros de metralla,
y que no le diera importancia, que del amor solo queda el color de la saliva,
que se deja en las esquinas de la vida, cuando se pasa de página.

Como un vino

Ebrio de pensar en ella,  
busca horizontes ficticios, 
en el borde discontinuo, 
de esa línea que separa, 
su copa de cristal de bohemia, 
del sabor burdeos de un buen vino. 

Sabe que se le ha escapado,  
un te quiero contenido, 
en el rojo de la espuma, 
de un beso tinto escondido, 
entre barricas de roble, 
de bodegas de cariño.

Quiere beberlo sin prisa, 
pero el aroma le apremia, 
no podrá pasar más días, 
sin que su sangre se beba, 
el dulzor de aquella uva, 
que en su deseo fermenta. 

Caída Libre

Pude esquivar la razón,
pero la sensatez, me lió,
me puso la zancadilla. 
Empecé a caer de día, 
y con la puesta de sol, 
se prolonga mi caída.  

Ya perdí mi orientación,
madre de  la cordura,
y no encuentro condición,
como sombra malherida, 
que pisada por la noche, 
anda detrás de un talón.

El vértigo, viaja conmigo. 
Compañero fiel y recio,
que con el caos en sus brazos, 
va alborotando el descenso,
contagiando de locuras, 
lo que antes era serio.

Convierte mis pies en columnas, 
que se apoyan en el  cielo,
y al otro extremo, la tierra, 
que rebosante de vida, 
me parece un cementerio. 

Caída libre, caída, 
pones la entrada en el fondo, 
y al principio, la salida,  
la realidad por las nubes, 
y en el suelo, fantasías.

Cada día

Cada día, 
le doy un trago al recuerdo,
me esfumo, te esfumas, 
se mofa, se ríe, me cabreo, 
no deja de tomarme el pelo, 
este estúpido argumento, 
de beberte para olvidar. 

Te miro sin vacilar, 
el pedal me sube al cielo, 
y me empuja con mi ciego, 
a jugar a que no veo, 
y no acabo de encajar,
la finalidad del reto, 
sentir que ya no te siento.

Cada día, 
un nuevo intento, 
de pasada me arrepiento, 
la almohada me incomoda, 
otro tiento a la memoria, 
la mano que noto se afloja, 
no sé porque rayos me toca.

Me da por imaginar, 
titubeo con el tiempo, 
fue ayer, hoy, no lo creo,
escribo mis pensamientos, 
en rollos de papel higiénico, 
para que aguanten su eco, 
las caracolas del mar. 

A ver

A ver si se calla el ruido, 
de viejos cristales rotos, 
a ver si llueven cuchillos,
y se clavan en derrotas, 
a ver si se apaga una vela, 
y encendemos mil fogatas.

A ver si buceando en sueños, 
nos llegan a salir agallas, 
a ver si mamamos todos, 
sin echar ninguna lágrima, 
a ver si se enrolla la luna, 
y nos reparte su magia. 

A ver si cambian los vientos, 
que soplan de boca en boca, 
a ver si nos enamoramos todos,  
del oxigeno de una gota,
a ver si llega el momento, 
de plantar una cara sin poner la otra. 

A veces

A veces maldigo la tierra, 
por no tragarse mis pasos, 
cuando el presente se asoma, 
con su miel entre los labios,
y no siento el viento en la cara, 
y todo se queda parado, 
y esa quietud me rompe, 
y se aleja muy despacio, 
y me grita desde lejos , 
que pintó mi corazón, 
en la puerta de un lavabo, 
junto a los dibujos porno,
y frases contestatarias, 
de borrachos cabreados.

A veces maldigo el tiempo, 
y maldigo los segundos, 
que se suman al silencio, 
y me alejan de aquel barco, 
que me llevó de crucero, 
sobre las olas de asfalto. 
a conocer otros cielos, 
y ahora naufrago de lleno, 
en una esquina del pasado,
y no me cuesta el olvido, 
me cuesta no recordarlo,
y a veces me duele tanto.., 
me duele tenerlo tan cerca, 
y acostumbrarme a mirarlo. 

A veces… 
sólo sé, que es solo a veces… 
que puedes decir te amo.