Con el tiempo he aprendido,
todo lo que hay que aprender,
que nadie nace sabiendo,
ni sabido,
ni se sabe bien quién sabe,
o presume de saber.
Que presumir es barato,
y hay que saberse vender,
para no vestir los santos,
que las solteras no visten,
por no dejarse querer.
Se hace saber sin motivo,
sin encargo, sin permiso,
y por el puro placer,
y por el puro placer,
de colocar su figura,
en el centro del pastel.
Que nadie quiere saber,
que todos dicen lo mismo,
que los pasteles se acaban,
y los en los centros se derraman,
todos los culos de vino.
Y aunque no supiera
nada,
nada tengo que saber,
que ya lo aprenderé mañana,
y hasta que la vida aguante,
pienso aguantar yo también.
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