martes, 4 de junio de 2013

París nunca volverá

No soy más que una promesa,
Venecia sin su carnaval,
desde el día que te fuiste,
camino con tu caminar,
entre las hojas de un sauce,
entre las notas de un vals.

En aquella ropa vieja,
te sigo viendo dormido,
y no quiero más ropa que esa,
ni más despertar sin tu abrigo,
ni más juegos bajo la mesa,
ni más brillar si no es contigo.

Ya no creo en los castillos,
ni en la otra media mitad,
no soporto los domingos,
ni la cruda realidad.
Desde el día que te fuiste,
París nunca volverá. 

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