Algo que se escapa de lo humano,
despiadado, tremebundo y miserable.
Algo desconsiderado.
Algo así como quererte.
Y caso cerrado.
El amor puede matarse,
no hace falta simular un accidente.
No se abre ni proceso, ni sumario.
No hay sospechas, ni fiscales, ni abogados.
Solo un veredicto claro, muerte fulminante
con el agravante de repente.
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