Entre fulana y mengana,
dando caderazos
con la libertad.
Se come veinte y
no se cuenta nada.
Castillos de humo,
en la madrugada.
Un buen trago,
entre la ropa.
Caricias con sabor a
nada.
La barra a la espalda,
la sed ya no aguanta.
Palabras calladas,
con cara de pez.
Todo parece,
pero nada es.
Esa verdad rara,
toca tu mirada.
Pídemelo, no pasará
nada.
Tiempo invertido,
polvo perseguido.
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