De esa luna,
a la que tanto admiras,
con la que tanto creces,
de la que mucho hablas,
con la que siempre vuelves,
y con frecuencia miras,
De esa luna, dime;
¿qué parte es mía?
De esa luna,
que apaga mi rabia,
que nunca me toca,
que siempre me tapa,
que calla mi boca
con hilos de plata.
De esa luna, dime;
¿qué parte es tuya?
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