Ya lo sabrás.
Ahora sí
que estamos lejos.
Nada más
saldrá de mi.
Te hice daño.
Te marchaste.
Lo comprendo.
Nada más.
Lo que no pudo pasar.
Entre tú y yo,
nuestro silencio.
Nada más
puedo contar.
Me tiraste.
Me apartaste.
Lo respeto.
Nada más.
Sobre mis labios,
un atropello.
¿quien soy yo?,
ya nada más,
que ese carmín azulado,
de un amigo matado,
que no muerto,
ni enterrado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario