¿Dónde vas doña tristeza,
con rimel en las pestañas?
Llevas los tacones rotos,
un chicle en la risa pegado,
y un gazapo en la mirada.
Quizá fue un día de esos,
con todas las puertas cerradas.
Un día de perros sin dueño,
y ves que las pulgas engordan,
y tus huesos adelgazan.
No sabes si pediste de más,
u ofreciste de menos,
o fuiste demasiado idiota,
para no tener bastante
dando lo suficiente.
Ahora.. lávate la cara,
sal de ese cerebro,
grítale a la luna,
que si hay cojones,
se pinte de negro.
Que no te da miedo,
mirarla a la cara,
que ya tienes ganas,
de abrazar la noche,
bajo un cielo nuevo.
Suelta los tacones,
afila tu risa,
ponte a hacer favores,
salta, grita, corre,
y al cuerno temores.
Y si llega el día,
no te lo preguntes,
deshoja unas latas,
que si la resaca jode,
las margaritas matan.
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