viernes, 25 de marzo de 2022

Suelto y tiro

Aquí estoy, sentada, 
con el tiempo cruzado entre mis piernas. 
Aquí estoy, pidiéndole consejo de nuevo. 
Difícil manera de continuar. 
No sé qué puedo decir. 
No sé qué puedo escuchar.
No más tazas de café. 
No más libros, ni más flores.
No más viajes que nunca pudieron ser. 
Hoy, guardé esa cartulina que tanto me gustaba mirar;
divertido garabato de amor que me acompañaba.   
Hoy, suelto ese abrazo que nació para ser eterno.  
Hoy, he de soltarte, aunque hace ya tiempo que te fuiste. 
Y he de soltar, los recuerdos y, las fechas, 
y las ganas de saber y de contar. 
Y, después de una vida y media, 
viene otra vida y media más. 
Dicen que lo que queda,
se desvanece en un bar,
con el acento de una nueva ronda,
brindando por la amistad. 
La llegada del silencio. 
Cierre de glotis total.  
Una voz en blanco y negro.
Descarga en el corazón. 
Una vez, en las entrañas.
Una vez, que aprieta tanto, 
que lo quieres arrancar. 
Pulso síncrono en la sien, 
remake de viejas historias. 
Un día más que resolver. 
Un día menos que restar. 
Duelo de duelos.
Duelo de olvido.
Suelto y tiro, suelto y tiro.
Maldita inseguridad, 
y maldita sensatez. 
Aquí estoy, sujetando al tiempo
con paranoias de ida y vuelta. 
Intento no pensar, 
porque si pienso, 
pierdo la cabeza en el sillón,
y pienso en diez cervezas y un amigo, 
aunque sólo me bebo dos;
una por cada vida y media de olvido.  
Madrid se aleja. 
Madrid triste y nublado,  
sin rumbo, ni música en los tejados. 
Tiempo, despierta y pisa sobre lo pisado, 
dibuja una sonrisa,  
y, ¿por qué no?, vuelve a cogerte de la mano.